Reglas básicas para la caza del búfalo

Bufalo

Reglas básicas para la caza del búfalo recoge en un breve articulo  algunas ideas que todo cazador deberia tener en cuenta antes de enfrentarse a una caceria de este animal.

Bufalo

Viejo Dagga Boy con boss impresionante

1/ Asumir la peligrosidad de nuestro oponente

 El búfalo cafre africano es el animal que más cazadores mata cada año. Cazadores que se cuentan tanto entre los cazadores de todo el mundo que visitan África cada año para hacer un Safari que los enfrente a los peligrosos bóvidos, como a los Cazadores Profesionales (PH) que los guían, y que en ocasiones acaban dando la vida protegiendo a sus clientes.

 Cuando el cazador europeo decide que quiere cazar un búfalo, debe ser consciente que nada tiene que ver con la caza que haya realizado previamente en su país, y que tampoco tiene nada que ver con la caza de antílopes que haya podido realizar en otros Safaris.

 El búfalo cafre es un oponente formidable, duro, difícil de matar, y con un carácter muy agresivo. La primera vez que se nos queda mirando un cafre, con el morro en alto y cara de pocos amigos… sabemos que nos hemos buscado un enemigo complicado.

 Para enfrentarse con garantías a la caza del búfalo, lo primero que debemos tener es “actitud”, y ser conscientes de lo que vamos a hacer. Eso nos permitirá darle la importancia que tiene, y poner nuestros cinco sentidos en dar el 100% de nosotros mismos como cazadores, y así minimizaremos los riesgos que correremos.

 

2/ Elegir un calibre suficientemente contundente

 El búfalo no es animal al que podamos enfrentarnos con calibre ligeros. El mínimo legal con el que lo cazaremos en la mayoría de países Africanos, y que podemos considerar también calibre mínimo “de seguridad” es el 375 H&H.

 El 375 H&H con su proyectil estándar de 300 grains, es el calibre que más búfalos mata cada año. No porque sea el calibre ideal, sino porque es el calibre pesado más extendido, el que más cazadores poseen en sus armeros, y por eso el más utilizado. Es un calibre fantástico, con excelentes propiedades balísticas, pero el 375 H&H debe considerarse un mínimo, no creamos que llevamos en las manos “un cañón” que va a hacer volcar a un búfalo a la primera, en cuanto lo toque una bala de nuestro 375 H&H.

 Mi experiencia que es que los búfalos a los que les alcanza un bala del 375 H&H, aun con buena colocación del disparo, suelen correr heridos con el resto de la manada, para acabar doblando unos cientos de metros más adelante.

 

Buffalo

Sr. Lopez Pascual con un bufalo cazado con su 458 Lott

Si queremos un calibre idóneo para búfalo, por contundencia y poder de parada, nos iríamos un pasito hacia arriba, a rifles de calibres como 404 Jeffery, 416 Rigby, 416 Rem Mag, o 458 Win todos ellos montan puntas de 400 grains.  La punta de 400 grains es mucho más contundente, y su efecto de nota inmediatamente en el búfalo que recibe el disparo, que inmediatamente acusa en su comportamiento el impacto recibido.

 El poder de parada de estos calibres, con sus proyectiles de 400 grains, es tremendo, cosa que agradeceremos especialmente si las cosas se ponen feas, y realmente tenemos que parar la carga de un búfalo herido, una de las mayores pesadillas de cualquier cazador profesional.

 

3/ Seguir fielmente los consejos del Cazador profesional

 Tenemos que mentalizarnos que nuestra experiencia previa en la caza de otras especies, solo tiene un valor relativo a la hora de cazar búfalos. Nos ayudará el saber movernos en silencio, el saber pistear, las normas de seguridad en el manejo de armas, precisión en el disparo, todas ellas habilidades “genéricas” propias de un cazador experimentado… pero en la caza del búfalo siempre deberemos dejarnos guiar por el Cazador Profesional (PH).

 

Bufalo cabo

Sr. Anguis con un bufalo cazado con el PH Adam Barnard

La caza peligrosa, y especialmente la del búfalo, requiere de un conocimiento profundo de los comportamientos de las especies a cazar. Los búfalos son muy agresivos, ocasionalmente se puede dar incluso la circunstancia de carga previa a la realización del disparo, así como la carga de hembras, de animales que están ocultos cerca de nosotros y no teníamos controlados, cargas de otros ejemplares de la manada… La casuística posible es muy amplia, y en todos esos casos lo que nos va  a salvar la vida es mantener la serenidad, y seguir al pie de la letra las instrucciones del PH que dirige la caza.

 

4/ Colocación del primer disparo

 Los búfalos son una de las especies más “duras” del reino animal. Casi una tonelada de peso, musculatura muy potente, huesos grandes y sólidos, y sobre todo, una tenacidad y resistencia legendarias, hacen que sea un blanco difícil de abatir. A esto se suma el hecho de que si le disparamos con calibres pesados, es frecuente que el cazador no esté muy acostumbrado a usar rifles con tanto retroceso, y esto se traduce en menor precisión en la colocación del disparo. Hay que hacer especial énfasis en que es imprescindible haber practicado suficientemente con el calibre que vamos  a utilizar, hasta que tenemos plena seguridad y confianza en nuestra capacidad de acertar en el disparo utilizando un rifle de calibre grande.

 

shooting buffalo

Disparo cuarteado, tras la paleta

El búfalo suele meterse en zonas “sucias”, con espinos y vegetación arbustiva, y nos obligará a realizar disparos a través de la maleza, o en grupos en los que el resto de animales se están moviendo constantemente. La ventaja que tenemos es que normalmente el animal se nos quedara mirando desafiante, o nos permitirá un disparo con el animal parado o moviéndose lentamente al paso. Ese es el disparo que tenemos que aprovechar, ese es el que debe anclarnos nuestro búfalo, y evitar que se vaya herido siguiendo a la manada cuando todos los demás echen a correr.

 Si en todas las especies es importante el primer disparo, en el caso del búfalo, esto es crucial, ya que sabemos que un disparo con una colocación deficiente nos va a llevar a tener que pistear un búfalo herido, una de las situaciones más peligrosas en las que nos veremos en nuestra vida, y que debemos intentar evitar a toda costa.

 

cape bufalo

Disparo cuarteado de frente delante de la paleta

Frecuentemente nos veremos obligados a realizar un disparo frontal, con el búfalo parado mirándonos directamente hacia nosotros y el morro levantado. Se trata de un blanco no muy grande, pero es un disparo a corta distancia, y además cualquier impacto en esa zona es muy efectivo, con efectos devastadores, que suelen acabar inmediatamente con la vida del búfalo. Nuestra mayor preocupación al ejecutar  ese disparo ha de ser que el disparo vaya centrado, ya que si se nos va hacia los lados, impactaremos sobre la poderosa musculatura y huesos de las paletillas, y ese es un disparo que no afectara a los órganos vitales, y permitirá que el animal herido siga cojeando al resto de la manada, complicándonos muchísimo la cacería. Otro error frecuente dependiendo de la altura de la cara del búfalo es que el disparo impacte en el morro del animal, y no llegue al pecho que es donde debemos colocar nuestra bala.

 

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Disparo de frente al pecho

Si nos ofrece un blanco lateral, ejecutaremos un disparo clásico al triangulo corazón-pulmones. Si alcanzamos el corazón el efecto será más inmediato, y si le cruzamos los pulmones, aun con un disparo perfecto, el búfalo correrá siguiendo a la manada para morir unos cientos de metros más adelante. Tenemos que tener siempre en cuenta que el corazón está justo detrás del hueso de la pata, en la parte alta del brazuelo si el búfalo está parado. La opción más segura es apuntar al hombro, donde alcanzaremos los grandes vasos que salen del corazón, y le provocaremos una hemorragia masiva inmediata.

 Especialmente delicado es el disparo hacia un búfalo que nos da un blanco en ángulo, y que tengamos que disparar de atrás hacia adelante.

 Ese disparo ha de atravesar casi un metro de la panza, que está llena de material vegetal a medio digerir, y que actúa como un saco de arena reteniendo la bala, que pierdo muchísima capacidad de penetración. Es un disparo que deberemos evitar en la medida de lo posible.

 Excepto en los disparos que rompan la espina dorsal, o que impacten en el cerebro, los búfalos suelen salir corriendo aun con un disparo perfecto de un calibre pesado, eso no debe preocuparnos demasiado.  Si hemos colocado nuestra bala donde corresponde, se echara para morir en un par de minutos, y normalmente lo oiremos mugir en sus últimos estertores mortales.

 

5/ Forma física

 Cazar búfalos es una actividad que requerirá un esfuerzo físico importante por parte del cazador. Quien no se vea capaz de caminar largas jornadas siguiendo los rastros de las manadas entre los espinos, que cace un leopardo a la espera cómodamente sentado en un “blind” todas las noches.

 Normalmente los búfalos gustan de los terrenos sucios, con fuerte cobertura vegetal, y ese es el lugar por el que nos veremos obligados a seguirlos. Como nosotros no disponemos de un cuero impenetrable como ellos, al pistearlos por ese terreno sufriremos el castigo de las miles de especies de plantas espinosas que hay en África, que nos desgarraran sin piedad ropa y piel. Aquel que haya sido lo bastante previsor de llevar un pantalón resistente a los espinos, habrá hecho una gran elección.

 Yo aún no he sido capaz de entender a nos PH que avanzan tranquilamente por ese tipo de terreno con unos pantalones cortos que parecen insultar la torpeza de los clientes para caminar por allí sin arañarse.

 Quien vaya a enfrentarse a una caza de búfalo, debería ser capaz de caminar a un ritmo normal durante 4-6 horas sin detenerse, y quizás repetir ese ejercicio durante varios días consecutivos. No es necesario correr, no es necesario ser un superhombre… pero el búfalo normalmente venderá cara su piel, y eso hace que el cazador valore más su trofeo cuando lo consigue.

 

6/ Extremar las precauciones si tenemos que pistear un búfalo herido

 La circunstancia más temida, la que nadie desea, pero que en ocasiones (muchas desgraciadamente) se da, es la necesidad de pistear un búfalo herido. Una colocación deficiente de nuestro disparo, una rama maldita que ha desviado ligeramente el proyectil antes de alcanzar el blanco, un disparo precipitado a un búfalo que se movía… mil circunstancias nos pueden meter sin desearlo en un pisteo.

cape bufalo

El autor con un bufalo cazado en Sudafrica con 404 Jeffery

 Cuando el búfalo sale corriendo, y vemos que ha encajado un disparo, el PH va a dejar unos minutos para que la bala haga su trabajo, y la hemorragia acabe con la vida del animal. Pasados esos minutos de seguridad, se empieza a buscar lentamente al búfalo, con todas las precauciones del mundo, con la idea de que lo encontraremos muerto unos pocos cientos de metros más adelante. Sin embargo, si recorremos esos 300-500 metros, y el rastro sigue adelante, hay sangre, y el animal no está echado muriéndose… la cara de todo el mundo en la partida de caza se va poniendo más seria y más pálida; ahí es donde empiezan los problemas.

 Regla no escrita de la caza peligrosa, “el cazador que ha herido al búfalo debe participar en el pisteo del animal”. Cuando las cosas se ponen feas y peligrosas, hay que echarle agallas y seguir adelante, ya que debemos recordar que nuestro disparo imperfecto ha sido quien ha generado la situación peligrosa, de modo que cada uno debe hacer frente a las consecuencias de sus actos. Hemos ido a África a cazar un búfalo, y hay que hacerlo hasta el final, aunque las circunstancias se pongan complicadas, para eso hemos elegido libremente nosotros cazar un búfalo y no una cebra. Aquel cazador que se queda atrás, y que deja el pisteo en manos únicamente de los profesionales, quedará completamente desprestigiado  ante todos ellos.

 El pisteo se realiza siempre sin seguro y con bala en recamara, listo para disparar. Si a nuestra arma se le puede quitar visor, se le quita, si no se puede, se pone a mínimos aumentos, porque es un disparo a bocajarro. El cazador no debe mirar nunca el rastro, sino que debe centrar su mirada hacia adelante, tratará de buscar cualquier indicio del animal oculto frente a ellos, el brillo de un cuerno, el movimiento de una oreja… que delate la posición de la que vendrá el posible ataque.

 

boss buffalo

Viejo bufalo con boss impresionante, zona del disparo sobre el hombro

Así pues en esas circunstancias, se debe seguir escrupulosamente las indicaciones del PH que es quien dirige la caza, y apoyarlo en todo momento, ya que nuestro apoyo es necesario como rifle de cobertura. Nosotros no podremos ayudar demasiado en el pisteo, pero estaremos ahí en el caso de que el búfalo herido cargue contra el grupo, y haya que dispararle para detener su carga. El cazador es un rifle más, y si el búfalo carga, todo rifle presente será de valor inmenso porque cuando el animal nos ataque se echara encima del grupo en solamente 3-4 segundos, con intención de matar a quien sea capaz de alcanzar.

 El búfalo herido no huye sin más; con frecuencia cuando se dé cuenta de que estamos siguiéndolo, nos esperará en una sombra, inmóvil e invisible, hasta que nos acerquemos a él, para lanzarnos una carga furiosa y mortal. Ese es el mayor peligro se este animal, ya que esa carga la lanzará cuando nos encontremos a muy corta distancia, y se trata de un animal muy potente. La única manera de parar una carga es con un disparo al sistema nervioso central del animal, que es únicamente el cerebro y la espina dorsal.

 Para detener la carga no nos vale un disparo al corazón, solo un disparo al sistema nervioso derribará  al animal. En muy pocos segundo tenemos que actuar:

  • si el búfalo viene con la cara alta, habrá que apuntarle entre los ojos, justo bajo el boss, para que le bala le entre al cerebro. Muy importante que el disparo no quede bajo y le dé en la cara, que no hará mas que enfurecerlo más y enloquecerlo de dolor.
  • si el búfalo está muy cerca y humilla la cabeza para cornear, nos enseñará la columna vertebral, y es un blanco complicado, pero igualmente efectivo, que derrumbará inmediatamente al animal.

 

7/ Conclusión

Cazar búfalo es una actividad de riesgo, que no se debe tomar a la ligera. Se trata de una caza que genera mucha adrenalina, ya que seguir las manadas es una actividad intensa y agotadora, en la que el cazador se siente muy cercano a la pieza a cazar, oliéndola, escuchándola… siempre ahí delante de ti.

De todas las cazas peligrosas, quizás esta y la del elefante son las más adictivas, y quien la ha probado repite. No hay muchos cazadores enamorados de la caza del cocodrilo, o del leopardo; pero sí que hay muchos Safaristas que repiten y siguen cazando búfalos año tras año… por algo será.

 Solo un último consejo, si tiene la fortuna de poder cazar un búfalo, prepárelo con antelación, disfrútelo intensamente y exprima la experiencia hasta la última gota. Cazar búfalo cafre es la pura esencia de África.

 

Nos vemos cazando en África

JM Aranda

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Octubre 23rd, 2017 by